Salir a la calle, notar la ausencia de calor, y luego darse cuenta
que hace mucho frío.
La humedad ha decidido jugar al escondite, pero tú nunca la encuentras, perdiendo así siempre la partida. Hasta que te rindes, aunque sepas que está ahí, oculta entre ruidos de claxon y luces que parpadean.
Esperas un autobús y te da lo mismo del color que sea porque solo quieres que te lleve lejos, muy lejos, y que te permita algún día volver a casa, tal vez cuando te arrepientas, cuando empieces a echar de menos, cuando llegue el sol y aparezca en escena el calor, la ausencia de frío.
La humedad ha decidido jugar al escondite, pero tú nunca la encuentras, perdiendo así siempre la partida. Hasta que te rindes, aunque sepas que está ahí, oculta entre ruidos de claxon y luces que parpadean.
Esperas un autobús y te da lo mismo del color que sea porque solo quieres que te lleve lejos, muy lejos, y que te permita algún día volver a casa, tal vez cuando te arrepientas, cuando empieces a echar de menos, cuando llegue el sol y aparezca en escena el calor, la ausencia de frío.
Por el momento, voy a quedarme esperando con este fino olor a lluvia.
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