Se busca al responsable de este “desastroso desastre”. Se ha cometido un crimen con redundancia. Se le acusará de la desaparición de un gran número de islas desiertas. Por arte de magia o
no, se han desvanecido como cenizas en el aire. Nadie ha vuelto a ver aquellos
islotes deshabitados, repletos de silencio y palmeras tan altas como la luna.
¿Qué vamos a hacer ahora nosotros los náufragos?
¿Dónde
iremos a parar exhaustos y desorientados?
Debo negarme a seguir al vaivén de las
olas una vez mas, sin destino, sin rumbo, y sin ninguna isla donde caer muerto o
dormido.
¿Cómo huir ahora si no hay tierra de nadie?
¿Desde donde lanzaremos
ahora las botellas sin mensaje?
Sin islas
desiertas todo es un poco más difícil.
"¿Y cómo huir cuándo no quedan islas para naufragar?"
Peces de ciudad (J. Sabina)
Peces de ciudad (J. Sabina)
No hay comentarios:
Publicar un comentario