Y pensándolo bien, me conformo con menos...






lunes, 7 de junio de 2010

Gotas (I)


Romperé este silencio contándote una historia.

Tarde de domingo, mi perro y yo, y el sofá rojo del salón de mi casa. Hacía calor. Bochornoso. Solo teníamos ganas de no hacer nada. Un ladrido en silencio. Cuéntame algo viejo, mi esperanza de vida deja mucho que desear, el tiempo es oro. No me pareció mala idea. ¿Quien no ha tenido una conversación existencial con su mascota? Me miró con cara de perro, como siempre hace, se acomodó a mi vera, y bajó la cabeza dispuesto a escuchar una de indios y vaqueros. Le sorprendí. Hablemos de casualidad.Voltaire, pecando de aguafiestas, dijo que "la casualidad no es, ni puede ser más que una causa ignorada de un efecto desconocido". Me sabe a poco. Pausa, perfecto dame tregua. Y cambié el final de la historia.

(Parte I)

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