Y pensándolo bien, me conformo con menos...






lunes, 29 de noviembre de 2010

Autobús

La lluvia. El claxon de un tráfico terrible. El frió polar. El transporte publico abarrotado. 

No acababa de explicárselo pero los zapatos de aquel ciego estaban más limpios que los de cualquier persona de aquel autobús que recorría el centro de la ciudad. 

Pensó que los pequeños detalles estaban en extinción.

Luego siguió leyendo entre frenazos. 

martes, 23 de noviembre de 2010

Sabios Locos


Sabía tanto que se había vuelto loco. De avanzada edad hizo de su sobrino improvisado su único alumno. 

Aconsejaba no abandonar nunca la lectura, y le animaba a continuar escuchando. Escuchar. Costumbre en desuso. Origen del necio, le repetía.  Aquel hombre era capaz de hablar de cualquier tema, siempre con la misma pasión y sin perder la fe en sus palabras. Distinguía qué orador debía ganar su atención, y quien no. "Reconocer que se sabe y reconocer que no se sabe, he ahí la verdadera sabiduría."   

Entonces el joven sonreía mientras le observaba prestándole toda la atención posible. Y cuando terminó de hablar, no hubo replica. Cómo mostrar tanta gratitud de haber tenido la suerte de llegarle a conocer. 

Nunca olvidó aquel bar de la esquina.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Cobardes


"¡Cosa curiosa! El primer síntoma del amor en un joven, es la timidez; en una joven, es la audacia." Victor Hugo

Conozco una señorita que no regala credibilidad a los que escriben, de palabras bonitas no se vive. Y tiene toda la razón. Yo siempre trate de colocarlas con minucioso cuidado, sin hacer mucho ruido, pero ahora han perdido cierto sentido. Como un ladrón detenido 
por malvivir del cuento, atrapado en la escena del crimen sin posibilidad de coartada.   

'Confesaré la verdad. Nosotros, ustedes, los que intentamos escribir de vez en cuando, adoramos la palabrería. En mi caso abusé de esconderme detrás de las letras, de la hospitalidad de las frases, de pedir asilo político a los verbos de la primera conjugación. He pecado quizá vistiendo la palabra timidez, que tal vez si se quedara desnuda se llamaría cobardía.


Ella, señorita y musa mayúscula, me ha enseñado que es peligroso jugar con teclas, lapices y bolígrafos. Combinación peligrosa, capaz de incrustarse pegajosa en tu mente, capaz de ganar o perder tiempo.

Y mis buenas intenciones acaban bailando con el viento. 
Escribiendo consumí demasiadas dosis de vergüenza. 

Los domingos cuando empieza a anochecer somos los tipos más aburridos. Siempre escribimos sobre lo mismo, desamor en cucharadas grandes, amores tremendistas no correspondidos, tragicomedias de besos talibanes, soledades merecidas, incansables ojalas, mujeres de bandera, mujeres que no existen. Las mismas heridas, las mismas cicatrices de agacharnos, de escondernos. 

Bostezo sonoro; el anfiteatro empieza a vaciarse. 

"Yo le quería decir la verdad por amarga que fuera, contarle que el universo era más ancho que sus caderas, yo le pintaba un mundo real y no uno color de rosa, pero ella prefería escuchar… mentiras piadosas".

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Rubia

Rubia. 
Y por ir contigo, y buscarnos líos. 
Los entendidos hablan de femme fatale, todavía no encontré tú adjetivo. Qué fácil es acostumbrarse a tu aura de misterio. 
Rubia, la incógnita que me ofreces es innata, me atrapa. Insaciable y malvada, nadie me recomendó, y prohibirte fue su mayor error. 
Rubia, Briggite Bardot, una villana que usa la sexualidad para cazar al desventurado héroe. Con un poco de suerte consigo el papel. Robas con descaro mientras escuchas rock and roll, no creas que me da igual.
Mientras decido quedarme con tu ignorancia forzada o tu inteligencia vergonzosa, alguien ha traído una radio antigua, suena algo de Quique. Cantan sobre Romeo y Julieta, y tenemos lo que merecemos. Pasión.
Rubia, ojala de oscuras intenciones, sin escrúpulos. Decirte que hueles al sur, del mismo color que el sol, a ciertas horas te vistes de inocencia, es inevitable quedarse mudo, y sonreír(te). Me tiro por vos a la piscina.
Rubia, ¿dónde te habías metido?

martes, 16 de noviembre de 2010

Elegir

El peor verbo es elegir.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Muerte Rapida


Acabo de morir. Creo que es la vigésima vez que lo hago a lo largo de mi vida. Y ya no me ves, luego no nos conocemos. Y como ya no podemos hablar, puedo escribir largo y tendido sin miedo. Sobre ti. Sobre un "nosotros" que nunca existió desde que tus sentimientos enfermaron de agorafobia.

Ahora que he muerto he aprovechado mi situación y me he ido muy lejos, debo estar en China por lo menos. Aquí me obligan a olvidarme de ti a punta de pistola. Han apagado las luces hace un rato y tengo que decirte que a pesar de todo, hoy no es el día más triste de mi vida. Esta vez prefiero culparme de todos los delitos, de todo lo sucedido entre tú y yo. El crimen perfecto. Me declaro culpable. Nunca he sido un ciudadano ejemplar.

Rendición o abandono, me quedan millones de asuntos pendientes contigo, me conformo con pocos, y me quedaría con ninguno.