Y pensándolo bien, me conformo con menos...






martes, 23 de noviembre de 2010

Sabios Locos


Sabía tanto que se había vuelto loco. De avanzada edad hizo de su sobrino improvisado su único alumno. 

Aconsejaba no abandonar nunca la lectura, y le animaba a continuar escuchando. Escuchar. Costumbre en desuso. Origen del necio, le repetía.  Aquel hombre era capaz de hablar de cualquier tema, siempre con la misma pasión y sin perder la fe en sus palabras. Distinguía qué orador debía ganar su atención, y quien no. "Reconocer que se sabe y reconocer que no se sabe, he ahí la verdadera sabiduría."   

Entonces el joven sonreía mientras le observaba prestándole toda la atención posible. Y cuando terminó de hablar, no hubo replica. Cómo mostrar tanta gratitud de haber tenido la suerte de llegarle a conocer. 

Nunca olvidó aquel bar de la esquina.

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