La verdad absoluta es también la más dolorosa. El silencio está en grave peligro. El déjame escucharte no está de moda. Por eso me encantan
los conciertos donde el público calla, y el cantante otorga. Por eso adoro
cuando él viene
a tocar a mi ciudad y mi prolongado autismo invernal encuentra
descanso y comprensión. Sus canciones envolviendo la sala; yo estoy apoyada en la
barra aprendiendo a escuchar, mi dulce sosiego. Pequeña dosis de felicidad, no termines nunca que odio ponerme triste.
Y ahora callémonos los dos...
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