Y pensándolo bien, me conformo con menos...






miércoles, 13 de octubre de 2010

Decepciones Sobre Mojado


Estaba bastante decepcionado, pretendía irse a la cama con la tormenta de fondo, quedarse dormido con el sonido de la lluvia golpeando el tejado de uralita situado en la galería interior. Hacía ya una hora que había parado de llover. Se puso un pantalón de pijama, y cogió la camiseta más vieja de su armario. Se vestía como quien va a la guerra, sin saber si volvería a casa. Encendió una pequeña lámpara. Era pronto pero estaba agotado, cansado de no hacer nada y pensarlo todo.
Abrió el libro que desde antes del verano parecía no terminar nunca, leía a tramos pequeños, minúsculos, intentando no perderse el más mínimo detalle. Se amontonaban sus lecturas, pero se daba cuenta que entender aquel libro merecía pagar aquel precio. Estaba siendo hasta ahora una bonita lucha entre él mismo y todos los personajes creados por aquel escritor nacido en Madrid. 


Leía con seriedad:
"...el espejismo típico, intuir lo que no es, el deseo obliga a ver lo que el deseo dibuja ¿Y la realidad? Me llama. Habla conmigo."


Repetía. Una y otra vez, intentando entender, aprender


Fuera la tormenta comenzaba a jugar la segunda parte. No tardó mucho en caer rendido.

martes, 5 de octubre de 2010

Avería y rendición

...yo no te existo.


Por el bien de mi salud retírate. No te suplico. No te lo pido por favor. Te lo exijo. Sin quererlo has sido la causa de mi locura pasajera, de mi dolor crónico de los domingos.
Son palabras que a modo de "garabatos" divididas por sí mismas te han colocado delante de mil.

Locura. Los locos son aquellos que pasaron demasiado tiempo en el umbral del "no saber ni lo que quiero". Sobrepasaron el límite temporal establecido buscando sin éxito su propia cordura. Yo caí.

Y te exijo el olvido. Seremos desconocidos que se conocen, o que creen haberse conocido en el pasado. Desde que trabajas en la aduana no dejas que las musas crucen la frontera. Sin mi estarás mejor. A cambio, como el titulo de la última de Achero Mañas, "Todo lo que tú quieras".

                                                                   *               *               *

Sentado frente al mar descubrí que las olas son lo suficientemente altas como para hacerme sonreír.  Pecando de melancólico absurdo, llegará el día que no pueda exigírtelo, tendré que suplicarte conocerte de nuevo.