Y pensándolo bien, me conformo con menos...






lunes, 31 de enero de 2011

Recuerdos De Buhardilla


Olía a cerrado. Cuesta moverse en la oscuridad absoluta, todo estaba lleno de polvo y hacía mucho tiempo que no subía a la vieja buhardilla. Muebles, marcos que antaño acompañaron cuadros, baúles, cajas amontonadas, nostálgico paisaje. Siempre que iba de visita olvidaba subir a la que fue su habitación preferida en su infancia. Aun guardaba una bolsa de recuerdos de cuando era niño y las horas allí no pasaban. Era paradójico pensar cómo en tan pocos metros cuadrados había vivido tantas aventuras, tantos sueños e ilusiones. Algunas todavía permanecían con él, como si no quisieran abandonarle. Él sabia que el día que desapareciesen, quedaría desnudo al mundo como los árboles del parque en Invierno. Vulnerable

Encontró su caja de tesoros escondidos, antes demasiado valiosos como para mostrarlos o compartirlos, y ahora al borde del precipicio, entre olvido, esperanza, y las ganas de volver a ser un Geyperman. Juguetes rotos por el paso del tiempo, piedras con formas anormales, cromos, y varias libretas. Letras y bocetos de cuando quiso ser dibujante y escritor a partes iguales. "Donde está la canción que me hiciste cuando eras poeta, terminaba tan triste que nunca la pude empezar".  "Cuando las Apariencias Engañan" era el título de su primer intento de novela y el nombre de ella, su primer capítulo. "La rubia platino era en realidad morena", encontró escrito en el prologo. El resto, hojas en blanco. 

Respiró tranquilo, con la calma de un náufrago. Cogió el abrigo y se marchó. Sin billete de vuelta. Fuera seguirá haciendo frío.

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