Y pensándolo bien, me conformo con menos...






sábado, 21 de mayo de 2011

Sabanas


El éxito no es más que una cama lo suficientemente grande donde tienes la sensación de que no existen límites y es imposible que te caigas. El éxito es estar muy cansado y tener una noche por delante. El éxito es un pijama doblado y limpio y unas sabanas que huelen a suavizante olor “gracias por todo mamá”. El éxito es poder irte a dormir sin poner la alarma del móvil un minuto antes de estar soñando. El éxito es no madrugar y no sentirte un criminal de guerra por no hacerlo. El éxito es mi almohada (o la tuya). El éxito está en tu habitación y todavía no te has enterado.

“No, el éxito no se lo deseo a nadie. Le sucede a uno lo que a los alpinistas, que se matan por llegar a la cumbre y cuando llegan, ¿qué hacen? bajar, o tratar de bajar discretamente, con la mayor dignidad posible”

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