En ese momento es imposible pensar con claridad ya que todo se inunda de
confusión. Cuando llega la hora, y te atrapa su sombra, ella grande, ruidosa,
pone a prueba al más veterano,
juega con el más novato. Sonríes siempre, de forma involuntaria, como única
respuesta física, como agradecimiento a tanta suerte. No hay tiempo para
medir alturas. Solo contemplas inquietante el ancho de su húmedo abrazo,
casi siempre frío, nunca fingido.
¿Que demonios hago yo aquí?
¿Que demonios hago yo aquí?
Adictivo. La salsa picante que al principio odiaste y que al
final se hizo un hueco fijo en tu despensa. Mantiene mis ilusiones intactas
cada mañana. Algún día tendré que empezar
en serio, tendré que dejarlo, esto no es para mi, promesas, mentiras. Es
extraño vivir con el agua al
cuello...El mar tiene un código bastante sencillo, como todo lo
inmensamente grande. No se escribió nunca en papel, de todas formas no hizo
falta, cualquier persona con sentido común lo conoce. Hablamos de respeto. Es imprescindible dejar en la playa junto a la toalla la soberbia,
el egoísmo. No somos dioses. El
respeto a la naturaleza estará siempre presente, no admite discusión: ni se
niega, ni se ignora. Es importante ser lógico con uno mismo. Coherencia supina.
No hay atajos. El error esta al alcance de todos, ser
mejor o peor da lo mismo, no es condición suficiente. En el agua cobra vida la
frase "Si te caes te levantas". Y aunque típica, la máxima se
convierte en ocasiones obligatoria por supervivencia. Si sigo intentándolo, si no me rindo, si sigo disfrutando, si
tengo suerte, podré acompañarla. Empezará así la búsqueda continua por querer
formar parte de esa fuerza natural. Aquellos que
lo han conseguido dicen que es una sensación indescriptible. Son segundos,
milésimas, pero no defrauda. La satisfacción surgirá cuando pises
la arena, un aterrizaje forzoso que te devolverá exhausto. Un muerto muy vivo
Junto a ese trozo de foam no
tengo miedo a las bajas temperaturas,
a la lluvia y el granizo, a madrugar en Diciembre, a las caídas, las heridas, a
ahogarse en pequeñas dosis. Obstáculos que antes me recluían en las sabanas de
mi cama. Mi cómoda cobardía. Sea moda, tendencia, capricho,
deporte, forma de vida, filosofía... Recuerda "si piensas que vas a hacer el
ridículo, solo hazlo". Todavía
no se ha demostrado que dormir junto a un puñado de ilusiones sea perjudicial; y rememorando aquella
vieja canción "procura soñar junto a mi".
"...no importará, si no hay olas ya soplaré..."
No hay comentarios:
Publicar un comentario