Desatasco mi cabeza
de versos y sirenas varadas sentándome en mi vieja silla de madera, ganándole la partida al ruido, encontrando al fin el silencio, comenzando por la A, y acabando por la Z. La clave es saber perder. Tal vez sea necesario regar estas macetas con medio litro de paciencia, pero no me preocupa, lo tenemos todo bajo control. Ignoraremos el reloj.
Tú sigues escondida bajo llave.
Por lo menos ten la decencia de llamar al timbre antes de entrar.
Por lo menos ten la decencia de llamar al timbre antes de entrar.
"Y ahora, se lo
que tengo que hacer
conseguir otro par de
zapatos..."