Y pensándolo bien, me conformo con menos...






miércoles, 10 de agosto de 2011

Comida China

Vivía sin prisas, sin pausas, y con un remordimiento que desde hacia tiempo ya no le gritaba. Tiene sus privilegios vivir con los instintos mudos. Odiaba las golondrinas, se nombraban en demasiados poemas. Era fan del invierno y “último groupie” del verano.

Con el primer frío de Noviembre vestía con batín, y era difícil que se despegara de él. Era entonces cuando no existían definitivamente los problemas en su día a día. Se sentía cómodo entre algodones. Como los lunes siempre daban lluvias no iba a clase y disfrutaba vagando por casa, durmiendo por placer entre mantas y más mantas. Adoraba esos días de merodear por el pasillo a bordo de su viejo batín marrón y sus calcetines blancos. Tenía un buen sofá pero no era culpa suya.

En verano iba desnudo por casa. Todo era distinto cuando se abría el telón y aparecía el calor sofocante. Detestaba los pájaros mojados que nombraban en las canciones. Era entonces cuando brotaba una de sus muchas pasiones: le encantaba cocinar. Sin embargo, aquel fin de semana había sido duro. Descolgó el teléfono y pidió comida china.


martes, 9 de agosto de 2011

Miedo


"Necesitamos una buena caña y mucho hilo de pescar (...)
(...) para que nunca nos invada el miedo."
                 
 "...yo solo escribo. Y escribo."

lunes, 8 de agosto de 2011

Salitre


Elogio a la humildad del salitre.

En ese momento es imposible pensar con claridad ya que todo se inunda de confusión. Cuando llega la hora, y te atrapa su sombra, ella grande, ruidosa, pone a prueba al más veterano, juega con el más novato. Sonríes siempre, de forma involuntaria, como única respuesta física, como agradecimiento a tanta suerte. No hay tiempo para medir alturas. Solo contemplas inquietante el ancho de su húmedo abrazo, casi siempre frío, nunca fingido. 

¿Que demonios hago yo aquí?

Adictivo. La salsa picante que al principio odiaste y que al final se hizo un hueco fijo en tu despensa. Mantiene mis ilusiones intactas cada mañana. Algún día tendré que empezar en serio, tendré que dejarlo, esto no es para mi, promesas, mentiras. Es extraño vivir con el agua al cuello...El mar tiene un código bastante sencillo, como todo lo inmensamente grande. No se escribió nunca en papel, de todas formas no hizo falta, cualquier persona con sentido común lo conoce. Hablamos de respeto. Es imprescindible dejar en la playa junto a la toalla la soberbia, el egoísmo. No somos dioses. El respeto a la naturaleza estará siempre presente, no admite discusión: ni se niega, ni se ignora. Es importante ser lógico con uno mismo. Coherencia supina. 

No hay atajos. El error esta al alcance de todos, ser mejor o peor da lo mismo, no es condición suficiente. En el agua cobra vida la frase "Si te caes te levantas". Y aunque típica, la máxima se convierte en ocasiones obligatoria por supervivencia. Si sigo intentándolo, si no me rindo, si sigo disfrutando, si tengo suerte, podré acompañarla. Empezará así la búsqueda continua por querer formar parte de esa fuerza natural. Aquellos que lo han conseguido dicen que es una sensación indescriptible. Son segundos, milésimas, pero no defrauda. La satisfacción surgirá cuando pises la arena, un aterrizaje forzoso que te devolverá exhausto. Un muerto muy vivo

Junto a ese trozo de foam no tengo miedo a las bajas temperaturas, a la lluvia y el granizo, a madrugar en Diciembre, a las caídas, las heridas, a ahogarse en pequeñas dosis. Obstáculos que antes me recluían en las sabanas de mi cama. Mi cómoda cobardía. Sea moda, tendencia, capricho, deporte, forma de vida, filosofía... Recuerda "si piensas que vas a hacer el ridículo, solo hazlo". Todavía no se ha demostrado que dormir junto a un puñado de ilusiones sea perjudicial; y rememorando aquella vieja canción "procura soñar junto a mi".


"...no importará, si no hay olas ya soplaré..."