
Primavera (1) Buenos días
Como por arte de magia se desvanecen las frías noches, las
carreteras heladas. Se despiden los colores oscuros, las sombras, la niebla. Quedan relegados los silencios de bochorno, inventarios de leña y ceniza, aquel
vinilo que no dejo de sonar, Bruce Springsteen cantó para nosotros “Mansion On The Hill”, y yo me dormí sin querer. Ahora es
distinto, algo está cambiando, está
aquí. ¿Oyes ya la primavera?
Las últimas noches de invierno deciden si mereces o no los
primeros rayos de sol en el desayuno, la mujer desnuda, el buen despertar a su
lado. La belleza natural irrumpirá sin trucos, y más importante todavía, sin
trampas. Ella entonces abrirá sus ojos, dibujara con la yema de sus dedos
figuras abstractas de vaho en la ventana de la habitación. Observaré entonces
su pasatiempo preferido, sin pretenderlo, volveré a dormirme pensando que nadie
está de más.
Primavera, nadie entiende cómo y porqué. Yo nunca fui buen jugador
entre sabanas blancas, siempre agradecido por participar en tus juegos de fin
de semana. Fuera me espera con ganas el viento, tiene ansia de pelea, no hay
remordimiento… Niña, ¿quién no va a tener envidia de tu almohada?
Alguien ha hecho tostadas cuando sales de la ducha, ¿quién quiere
café? Sírveme zumo y cállate. Me gusta el silencio por la mañana, y declarar la
guerra poco antes de la madrugada. Volveremos a la cama después, hoy celebramos
el adiós del invierno, mañana ya hablaremos de flores, de papiroflexia barata, de poesía forzada y brisas
al atardecer.Al fin, primavera.