Gastó su tiempo con pena y sin Gloria.
Esperando a nada, asomado a la ventana de su habitación pensó que ya no era
época de mandarinas, y se entristeció todavía más. Bajó al comedor, abrió el
viejo mueble bar y saco una botella barata de whisky. Se escuchó entonces el sonido de aquel
cementerio de botellas vacías, y se hizo la oscuridad.
Se ha despertado sin pena, ni Gloria. Ha
comprado un billete de ida, ahora quiere respirar profundamente, hasta quedarse
sin aliento y abandonar su agónica indiferencia ante el curso de la vida.
Respira tranquilo. Provocará tormentas, atraerá la furia de envidiosos y
cobardes, e incluso puede que Gloria llame para intentar persuadirle. Tu
sitio es el que ocupa la mayoría, perteneces a un sofá y a una dieta
equilibrada rica en vitaminas, tienes lo que te mereces, serás feliz por contrato y desde luego olvídate de domingos,
vas a estar ocupado en tu horario mundano y solo descansaras cuando yo te lo
diga o cuando caigas inconsciente sobre una cama de madera. Puede que muchos
hipócritas entonces lloren tu perdida. Consuélate, también muere el aburrimiento.
Se acabó vuestro tiempo, sois ruido.
Respira, sonríe, y le da un mordisco a la manzana más
verde.

