Y pensándolo bien, me conformo con menos...






sábado, 19 de octubre de 2013

Alta Fidelidad




Mi historia comienza en presente de indicativo y acaba en un fundido encadenado que se aleja hasta que al final no queda más que el tímido sonido de unas gotas golpeándose contra algo que parece metal. No quiero volver a decirte que de verdad lo siento, pero lo siento, y siento en presente de indicativo. Para mi eres pluscuamperfecta aunque me atormentes con mi pasado imperfecto y acabe perdiendo el tiempo imaginándome un futuro en primera persona del plural. Y el condicional, siempre olvidamos el condicional, es terrible. Tu coartada preferida que me quema y me arde en la espalda marcándome con cicatrices que no puedo verme en el espejo sino me giro y ¡oh Dios mío!, tus caderas... 

Me intuyes, o por lo menos me conoces, y sabes que escribirte así me cuesta bien poco. Es por la ausencia de palabras que he escuchado de tu boca, es por tu boca que brilla por su ausencia cuando más lo necesito; tu boca, que me mata, me resucita, y me vuelve a matar, tu boca, a la que hace tiempo deje de tenerle miedo para empezar a tenerle respeto. Se precisa con urgencia una nueva estrategia para llamar tu atención, y lo poco que se me ocurre soy demasiado cobarde para llevarlo a cabo. A veces llego demasiado tarde. Malditos relojes, malditos cronómetros. Tic-tac, me estoy volviendo loco para tratar de no aparentar que de verdad estás en lo cierto y no me vuelves loco.

Pero tal vez sea más sencillo, y se trate solo de tartamudear lo suficientemente cerca de tus mejillas para conseguir obsesionarte. Y vaya por Dios, volvemos al mismo sitio de siempre. Debemos estar desorientados y andamos en círculos. Te empiezas a aburrir, y te marchas.  Fin.
  *                                     *                                              *
He debido morderme el labio con demasiada intensidad. Saboreo algo dulce, sangre de un pequeño corte. Morderte, minúsculos mordiscos y ser mordido, pero sin dejar señal, como el viento. Me paro en silencio en mitad de la calle, pero en realidad no paro de andar de un lado a otro, y no paro de sudar porque mi mente no para de hablar, mi camisa esta húmeda  y creo que de un momento a otro voy a explotar. ¿Estamos jugando a un juego en el que nadie gana? Un juego donde pierdo y pierdo y pierdo, y no me basta con que tu pierdas también para que sientas lo mismo. Ojala ganes algún día y me cuentes cómo funciona, el sol en la cara te sienta de cine y mereces mil victorias. 

Voy a seguir vagándote como un fantasma, y la culpa es mas mía que de usted. Así que por favor ábreme la ventana, muéstrame algún resquicio de luz, enséñate un instante, regálame milésimas de tu olor, tu olor que voy buscando ciego. No me digas que no me destrozare contra el muro, tan solo prométeme que no me dolerá y me levantaré por mi propio pie en medio de tanta oscuridad. Brindis al desvarío.  
*                                     *                                              *
La oscuridad del abismo es tan espesa que me ahoga y me obligo a no pensar en ti, pero es inevitable porque tu no tienes ni idea pero es tan grande el tapiz que has pintado en mi mente que me falta espacio y alguien continua pintando. Tan nítida, tan real. No te marches todavía, que tengo mucho que contarte. Es normal que tengas miedo, yo mismo me aterrorizaría ante mi desnudo integral. No hay pudor en la supervivencia.

Acércate, te enseñaré mi colección de premisas negativas. No puedo más, no puedo despedirme, no voy a morir, no soy inmortal y es que no me has permitido nacer. No te escaparás, no es ningún truco de escapismo, no es dañino, no me digas que ya me avisaste, no desentierres reliquias. No me susurres que no, no me dejes caer, no te escuches sobria. No haya última palabra sin primer beso, no haya denuncia por abandono si todavía no se han compartido mantas en invierno. No hagamos de Otoño la peor estación, no te olvides de mí en la estación, que llego sin maletas y hace frío.   

Llegue el turno de las amenazas y sea la buena educación principio de mis malas artes. Pida disculpas el autor que por primera vez aplasto sus principios plagiando versos. Te voy a ser terriblemente fiel.  Mi alta fidelidad

domingo, 6 de octubre de 2013

Voces De Terceros (3)



"Cuando cierran el acuario caminamos junto a las verjas de los parques cerrados. Por alguna razón que desconozco ella viste mejor que el resto de las mujeres a pesar de que, seguramente, compra su ropa en las mismas tiendas. He desarrollado un amor meticuloso por todas y cada una de sus cosas. Por eso me gusta tanto hacerle la maleta y cargar después con ella como el dueño de un tesoro. El amor es tan real como el resto de las cosas imaginadas. Como el calor que uno siente mirando el nombre de las ciudades en las que nunca ha estado. Como el mar en los mapas o las pesadillas de los astronautas." 

Ray Loriga - Tokio ya no nos quiere