Mi
historia comienza en presente de indicativo y acaba en un fundido encadenado
que se aleja hasta que al final no queda más que el tímido sonido de
unas gotas golpeándose contra algo que parece metal. No quiero volver
a decirte que de verdad lo siento, pero lo siento, y siento en presente de indicativo. Para mi eres pluscuamperfecta aunque me atormentes con mi pasado imperfecto y acabe perdiendo el tiempo imaginándome un futuro en primera persona del
plural. Y el condicional, siempre olvidamos el condicional, es terrible.
Tu coartada preferida que me quema y me arde en la
espalda marcándome con cicatrices que no puedo verme en el espejo
sino me giro y ¡oh Dios mío!, tus caderas...
Me
intuyes, o por lo menos me conoces, y sabes que escribirte así me cuesta bien
poco. Es por la ausencia de palabras que he escuchado de tu boca, es por tu
boca que brilla por su ausencia cuando más lo necesito; tu boca, que me mata,
me resucita, y me vuelve a matar, tu boca, a la que hace tiempo deje de tenerle
miedo para empezar a tenerle respeto. Se precisa con urgencia una nueva
estrategia para llamar tu atención, y lo poco que se me ocurre soy demasiado
cobarde para llevarlo a cabo. A veces llego demasiado tarde. Malditos relojes, malditos cronómetros.
Tic-tac, me estoy volviendo loco para tratar de no aparentar que de verdad
estás en lo cierto y no me vuelves loco.
Pero
tal vez sea más sencillo, y se trate solo de tartamudear lo suficientemente
cerca de tus mejillas para conseguir obsesionarte. Y vaya por Dios,
volvemos al mismo sitio de siempre. Debemos estar desorientados y andamos en
círculos. Te empiezas a aburrir, y te marchas. Fin.
* * *
* * *
He debido morderme
el labio con demasiada intensidad. Saboreo algo dulce, sangre de un pequeño
corte. Morderte, minúsculos mordiscos y ser mordido, pero sin dejar
señal, como el viento. Me paro en silencio en mitad de la calle, pero en
realidad no paro de andar de un lado a otro, y no paro de sudar porque mi mente
no para de hablar, mi camisa esta húmeda y creo que de un momento a
otro voy a explotar. ¿Estamos jugando a un juego en el que nadie gana? Un
juego donde pierdo y pierdo y pierdo, y no me basta con que tu pierdas también para
que sientas lo mismo. Ojala ganes algún día y me cuentes cómo
funciona, el sol en la cara te sienta de cine y mereces mil victorias.
Voy
a seguir vagándote como un fantasma, y la culpa es mas
mía que de usted. Así que por favor ábreme la ventana, muéstrame algún
resquicio de luz, enséñate un instante, regálame milésimas de tu olor, tu olor
que voy buscando ciego. No me digas que no me destrozare contra el muro, tan
solo prométeme que no me dolerá y me levantaré por mi propio pie en medio de
tanta oscuridad. Brindis al desvarío.
*
*
*
La
oscuridad del abismo es tan espesa que me ahoga y me obligo a no pensar en ti,
pero es inevitable porque tu no tienes ni idea pero es tan grande el tapiz que
has pintado en mi mente que me falta espacio y alguien continua pintando. Tan
nítida, tan real. No te marches todavía, que tengo mucho que contarte. Es
normal que tengas miedo, yo mismo me aterrorizaría ante mi desnudo
integral. No hay pudor en la supervivencia.
Acércate,
te enseñaré mi colección de premisas negativas. No puedo más, no puedo
despedirme, no voy a morir, no soy inmortal y es que no me has permitido
nacer. No te escaparás, no es ningún truco de escapismo, no es dañino, no me
digas que ya me avisaste, no desentierres reliquias. No me susurres que no, no
me dejes caer, no te escuches sobria. No haya última palabra sin primer beso,
no haya denuncia por abandono si todavía no se han compartido mantas en
invierno. No hagamos de Otoño la peor estación, no te olvides de mí en la
estación, que llego sin maletas y hace frío.
Llegue
el turno de las amenazas y sea la buena educación principio de mis malas artes.
Pida disculpas el autor que por primera vez aplasto sus principios plagiando versos. Te voy a ser terriblemente fiel. Mi alta fidelidad

